
La tragedia de Atocha’55, provocada por el asalto de un comando fascista el 24 de
enero de 1977, visibilizó (…y legitimó para siempre!) la admirable función social de
los laboralistas, su compromiso cívico en la lucha contra la dictadura y en defensa
de los trabajadores. Aquellos jóvenes abogados y abogadas, curtidos en las asam
bleas y debates universitarios, formaban parte de una nueva generación de profesio
nales del Derecho, implicados en la lucha por las libertades democráticas y las rei
vindicaciones obreras, que desde hacía una década habían tejido una amplia red de
asesorías laborales por todo el país. El hilo rojo de la resistencia antifranquista les
unía de forma simbólica con los juristas republicanos que en los primeros años de la
dictadura habían sufrido exilio, depuraciones y marginación y, más recientemente,
con los núcleos dispersos de profesionales demócratas que desde mediados de los
años cincuenta orientaron su actividad hacia la defensa legal de los perseguidos
políticos y del naciente movimiento obrero. A reivindicar la historia de todos ellos,
especialmente la de quienes vivieron, trabajaron y lucharon en el País Valenciano,
dedicamos estas páginas conscientes de que recuperar sus trayectorias, escenarios
y aportaciones constituye un ineludible deber de memoria para quienes compartimos
los valores del sindicalismo de clase.
