
La movilización obrera en el ramo de la madera y el mueble de Valencia a mediados
de aquel 1976 constituyó en su momento un ejemplo paradigmático del mejor sindicalismo en un sector que, en principio, no parecía presentar las mejores condiciones estructurales para ello:
- multitud de pequeñas empresas y talleres artesanales;
- sin apenas tradición reivindicativa, con una mano de obra procedente en su
mayor parte de la inmigración reciente, con débiles vínculos de sociabilidad en
su nuevo entorno; - una patronal entre paternalista y autoritaria que abusaba de la precariedad
contractual, bajos salarios y muchas horas extra; - una gran fragmentación de la negociación colectiva, con hasta 16 agrupaciones
diferentes: serrerías, chapas y tableros, puertas y ventanas, carpintería de
ribera, ebanistería, abanicos, cestería, corcho…etc.
